Escucho tu voz como si me susurrases al oído, agarrando mi cintura mirando atardecer con el cielo rojo a nuestras espaldas. Me baja por el cuello y me recorre el cuerpo electrificando mis constantes, mis nervios, mis poros, de la raíz de mi pelo a las plantas de mis pies.
Siento tu risa llenando mi espacio, y una onda expansiva rodeándome y encerrándome en una burbuja de infantil felicidad que me inunda de tu oxígeno, que me da más vida que el aire contaminado de esta gris ciudad que me atrapa y no me deja alcanzar las puntas de tus dedos, como si estuviera encarcelada y tú al otro lado del cristal.
Tan lejos y la vez tan cerca. Escuchando tus pasos hacia mi guarida y arráncandome de mi vacío con tus bromas, tus consejos y con tu sonrisa.
No hace falta que firmes ningún juramento, porque creo en ti. Porque siento los besos que me mandas a través de tu mano y hacen que las noches sean menos frías.
1 se alegran de leer mi persona:
No sabía que escribías, y que escribías tan bien!
Un besote guapa
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