El que me recorre la columna cuando te tengo delante y me acelera las venas. La sangre esprinta y se acumula en mis más ocultos recovecos mandando la señal clave a mi cerebro. Y no puedo parar. No me pidas que me relaje, no quieras serenarme sin encerrarme antes entre tus brazos y que me beses hasta tocar las puertas del cielo con las puntas de las uñas.
La carrera no ha hecho más que empezar, y cada vez me altero más y más... no hay billete de vuelta, sólo una impaciencia desmedida por llegar al final del camino... y quedarme a las puertas de la meta. Ahí donde nos encerramos en una burbuja y el universo se reduce a una cama sobre la que nos olvidamos de todo. Ese instante que queremos que sea eterno y que, cuando intenta huir como agua que se escapa entre los dedos, procuramos agarrarlo de los extremos para que no se vaya jamás. Mi instinto inicial va decayendo, se me corta la respiración, cierro los ojos y me dejo llevar donde mi cabeza quiera. Y toco la meta sin querer alcanzarla, no quiero ser ganadora, no quiero parar...
1 se alegran de leer mi persona:
Genial Anita!
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